Un planeta en el que llueven piedras

Los terrícolas sabemos de lluvias de ranas y peces, de granizos del tamaño de puños y de otros fenómenos meteorológicos extraños, pero el clima en un planeta extrasolar puede ser bastante más duro. En Corot-7b, el mundo «gemelo» de la Tierra dado a conocer por los astronómos en Barcelona hace tan solo unos días, llueven piedras.
Corot-7b, llamado así por el telescopio espacial con el que se descubrió, se encuentra a unos 400 años luz y es, según los científicos, «el primer planeta del tamaño de la Tierra que podemos decir que se parece al nuestro». Aun así, hay diferencias considerables que le impiden albergar buenas concidiones para la vida, ya que se encuentra a muy poca distancia de su estrella y, por eso mismo, soporta temperaturas que, según los cálculos, rondan los mil grados centígrados.

Frentes de guijarros y lluvias de piedras El infierno es aún mayor en la cara del planeta que siempre mira su estrella (de la misma forma que la Luna, atrapada por el campo de gravedad de la Tierra, nos da siempre la misma cara). Allí, se superan los 2.300 grados, una temperatura que, aunque parezca increíble, ¡vaporiza las rocas!

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