Sordera en Cuarentena: «No hay accesibilidad en ningún lado y nos sentimos oprimidos»

Pablo Leautier Bonino y María Eugenia Nin, son pareja, personas sordas, diseñadores y militan por la implementación y legalización de la Lengua de Señas Argentina (LSA). Durante la cuarentena se ha puesto en relieve las dificultades que atraviesan las personas sordas debido al uso de barbijo y la falta de conocimiento sobre su lengua, lo cual imposibilita la comunicación. En algunos lugares del mundo se fabricaron barbijos transparentes y en otros aplicaciones digitales.

Sobre cuánto les cuesta comunicarse e informarse expresaron que “Es muy difícil. En la televisión, cuando habla el presidente o en los programas de noticias, nunca hay recuadro de intérprete (salvo algunas excepciones). O, a veces, los intérpretes no son profesionales o no están calificados para el trabajo y no podemos entender. No trabajan en equipo con la comunidad sorda y eso es importante para lograr una mejor comunicación. Muchas veces no respetan los tamaños ni los colores de la ropa o el fondo. Otras veces el recuadro del intérprete es parcialmente cubierto por el zócalo y no se distinguen las señas. La información sobre el coronavirus y cómo debemos cuidarnos no es del todo accesible; no podemos informarnos debidamente” y agregaron “Aquí en La Rioja, por suerte, el gobierno hizo lugar al reclamo y el informe diario del ministro tiene a su intérprete (¡inclusive hasta saludan en LSA!). Pero el resto de los informativos, no; y eso es un problema”.

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Los chicos sugirieron que lo mejor es que las personas que atienden en lugares públicos, por ejemplo un supermercado, sepan comunicarse en LSA o que cumplan con la presencia de intérpretes. “Conocemos lugares en Córdoba, Paraná o Buenos Aires donde podemos ir tranquilos a comprar a negocios o a kioscos, porque las personas saben Lengua de Señas. Es más cómodo. Acá, cuando vamos al súper, si necesitamos consultar algo, debemos escribir (por ejemplo en el celular), para que puedan leer e indicarnos.”, aseguraron Pablo y María Eugenia.

Acerca de problemas o situaciones incomodas que hayan atravesado expresaron que son constantes, “estamos cansados. No hay accesibilidad en ningún lado y nos sentimos oprimidos. Tenés problemas, por ejemplo, para ir a una clínica, a lugares donde anuncian los números de los turnos y nosotros no los escuchamos.

Si necesitamos llamar a la policía o a una ambulancia, por una emergencia, es obvio que solo podemos hacerlo mediante mensaje de texto. La provincia no tiene una aplicación telefónica para esos casos.

En algunos lugares se ha implementado el uso de barbijos transparentes, sobre esto nos comentaron que no es del todo efectivo “hay personas sordas que no saben leer los labios o también sucede que se empañan y no nos permiten ver. No es muy efectivo. Lo mejor es que todas las personas aprendan la Lengua de Señas o que cuando quieran comunicarse con nosotros sean expresivos, utilicen gestos o movimientos del cuerpo y las manos que nos ayuden a entender”.

Finalmente reflexionar, “queremos demostrar que somos iguales; y evitar la apropiación cultural. Somos nosotros, los sordos, los que debemos enseñar la LSA. Nuestra lengua natal es la Lengua de Señas, pero desde niños nos obligan a aprender la oralidad del Castellano para poder comunicarnos con los oyentes. ¿Por qué entonces a los oyentes no los obligan a aprender la Lengua de Seña? Somos iguales”.

Fuente: El Independiente

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