Los barbijos transparentes son imprescindibles para personas sordas e hipoacúsicas
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Activistas y organizaciones que luchan por los derechos de las personas sordas e hipoacúsicas reclaman que los trabajadores en servicios esenciales utilicen barbijos transparentes.
(Foto: Mónica Birnfeld y Mariel Lichtmann – Diario El País de Uruguay)
El uso de tapabocas transparente o de máscaras faciales permite a las personas sordas o hipoacúsicas poder leer labios y gestos. De lo contrario el barbijo será una barrera más a la inclusión.
En los últimos meses hemos visto cientos de posteos en las redes sociales en los que las personas sordas e hipoacúsicas solicitan «más empatía» y la «capacitación en lengua de señas» para todas las personas que trabajan en atención al público.
«Tanto para la comunidad sorda e hipoacúsica como para aquellos que tenemos algún tipo de dificultad auditiva, el barbijo significa una doble barrera: distorsiona el sonido e impide leer los labios.
«Estamos conscientes de la necesidad de usarlo, pero para quienes tenemos problemas auditivos el barbijo conlleva una dificultad adicional a la de estar aislados, que es la de no comprender lo que se nos dice en caso de necesitar ir a la farmacia, comprar comida o ir al médico», indicó Rosario García, presidenta de la Fundación San Francisco de Asís, dedicada a promover las posibilidades de desarrollo de la persona sorda o con hipoacusia.

En esta filmación, compartida más de 5 mil veces de su página de Facebook personal y del perfil de su blog «Soy hipoacúsica y qué», la joven marplatense exhorta a «imaginar lo que es (para nosotros) salir a la calle, verlos a todos ustedes con el barbijo y tratar de entenderlos».
«Hagamos esta campaña de máscaras, barbijos transparentes, anotador con lapicera y lengua de señas ¡Es tan simple lo que estoy pidiendo!», reclamó.»También es la situación ideal para que todos ustedes puedan aprender la lengua de señas», agregó. En diálogo con Télam, la joven aseguró que, si bien entiende «la importancia de usar barbijo», el tapaboca común «es un impedimento al acceso a la comunicación». «A mí me pasó que la persona que me atendió en la carnicería estaba con un barbijo, no podía comprenderlo y le tuve que decir que soy hipoacúsica, a lo que respondió con un gesto molesto. Esta situación me puso mal, porque no podía entender a pesar de que yo escucho con el audífono», contó. Rosario García, por su parte, contó que, desde que la gente usa barbijo, tiene «enormes dificultades» y que muchas veces se va de un comercio «sin haber entendido nada». «Ninguna de las personas que me atendió intentó comunicarse por señas o escribió en un papel lo que quería decir, solo repitieron lo que querían decir hasta que nos cansamos ambos», dijo.
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