09/04/2026

Espacioteca

Becas y Universidades

Discurso para el 2 de abril – Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

4 minutos de lectura


Nivel ecundario

Querida comunidad educativa: directivos, docentes, estudiantes, familias, trabajadores y trabajadoras de la escuela:

Nos encontramos hoy para conmemorar una fecha que nos toca como pueblo, el 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

No estamos aquí para celebrar una guerra. No estamos para hablar de heroísmo como una palabra vacía ni para repetir discursos que glorifican el conflicto bélico. Estamos aquí para recordar con conciencia histórica, para homenajear a quienes dieron su vida por el país, y para reflexionar, en comunidad, sobre el valor de la memoria, la soberanía y la paz.

Hace más de 40 años, en 1982, la dictadura militar que gobernaba la Argentina decidió iniciar una guerra contra el Reino Unido para recuperar las Islas Malvinas. Muchos dicen que fue una estrategia para ganar apoyo popular, en medio de una de las etapas más oscuras de nuestra historia. Lo cierto es que la decisión política fue irresponsable, improvisada y trágica.

Pero lo más doloroso es que fueron enviados al frente miles de jóvenes sin entrenamiento suficiente, sin equipamiento adecuado y sin una estrategia clara. Muchos tenían apenas 18 o 19 años, algunos incluso eran estudiantes del último año del secundario. No eran soldados profesionales. Eran pibes como cualquiera de los que están aquí.

Durante la guerra, 649 argentinos perdieron la vida. Cientos más volvieron con secuelas físicas y emocionales que los acompañaron por el resto de sus días. Y como si no fuera suficiente, durante años fueron olvidados, silenciados, ignorados por los gobiernos posteriores y por parte de la sociedad.

Recién con el tiempo, con la consolidación de la democracia y el avance de los organismos de derechos humanos, empezamos a saldar esa deuda de reconocimiento. Hoy, como cada 2 de abril, decimos fuerte y claro: honramos a quienes combatieron, repudiamos a quienes los usaron, y apostamos por una memoria activa y presente.

Porque la memoria no es algo del pasado. La memoria es política, es pedagógica, es necesaria. Nos permite entender que las Malvinas son una causa nacional, pero no cualquier causa: es una causa que debe sostenerse en la paz, en el diálogo y en el respeto por los pueblos.

Reivindicar la soberanía sobre las Malvinas no implica promover el conflicto. Implica reafirmar el derecho argentino de forma pacífica, en los organismos internacionales, a través de la diplomacia y la justicia.

Y también implica educar. Porque desde las escuelas, desde el aula, desde cada clase de historia o geografía, estamos construyendo el futuro. Un futuro donde las nuevas generaciones entiendan que las guerras no son aventuras heroicas, sino tragedias humanas.

Chicos y chicas:
La causa Malvinas sigue viva. No solo porque las islas siguen siendo un territorio ocupado por una potencia extranjera, sino porque sigue abierta la herida de quienes combatieron, de quienes no volvieron, y de sus familias. Porque sigue siendo necesario hablar de soberanía, de independencia, de justicia social y de dignidad nacional.

Y soberanía no es solo una palabra relacionada con el territorio. Soberanía también es tener acceso a una educación de calidad, a un sistema de salud justo, a recursos naturales gestionados por el Estado, a una vida libre de violencia, y a la posibilidad de soñar con un futuro digno para todas y todos.

Por eso, cada 2 de abril no debe ser solo una fecha para homenajear a los veteranos. Debe ser también un día para pensar en qué país queremos construir. Qué rol tiene la juventud. Qué valores defendemos. Qué le decimos al mundo desde nuestras aulas y nuestras plazas.

Las Malvinas son argentinas. Lo decimos con orgullo, pero también con compromiso. Con el compromiso de no dejar de reclamar lo que es nuestro por derecho, pero también con el compromiso de hacerlo desde la democracia, desde la paz y desde la educación.

Hoy, más que nunca, las Malvinas nos enseñan que no hay soberanía sin memoria, que no hay patria sin justicia, y que no hay futuro sin una juventud comprometida.

Gracias a los veteranos. Gracias a los caídos. Gracias a quienes nos enseñan, cada día, que la memoria no es solo recordar: es también construir.



Descubre más desde Espacioteca

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Espacioteca

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Espacioteca

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo