Testimonio de Adriana Calvo de Laborde (1985) Dictadura argentina
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Adriana Calvo de Laborde: ciencia, memoria y coraje
Adriana Lelia Calvo de Laborde (1947–2010) fue una física, docente universitaria y una de las voces más emblemáticas en la lucha por los derechos humanos en Argentina. Su vida entrelazó ciencia, militancia gremial y un compromiso inquebrantable con la memoria y la justicia.
Ciencia y compromiso
Graduada en Física por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en 1970, Adriana desarrolló su carrera académica como docente e investigadora en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y luego en la Facultad de Ingeniería de la UBA. Fue una de las fundadoras de la Asociación Gremial Docente (AGD), y se destacó por su activa defensa de los derechos laborales en el ámbito universitario.
El horror del cautiverio
El 4 de febrero de 1977, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrada en su casa de Tolosa mientras cursaba un embarazo avanzado. Pasó por varios centros clandestinos de detención, entre ellos la Brigada de Investigaciones de La Plata, el Pozo de Banfield y el Destacamento de Arana. Durante un traslado en un patrullero, dio a luz a su hija Teresa con las manos atadas y los ojos vendados. Su testimonio de ese parto en cautiverio se transformó en un símbolo de los crímenes cometidos contra las mujeres detenidas durante el terrorismo de Estado.
Testigo clave en el Juicio a las Juntas
En 1985, Adriana fue la primera ex detenida-desaparecida en declarar en el histórico Juicio a las Juntas. Su relato estremecedor marcó un punto de inflexión en la percepción pública sobre las atrocidades de la dictadura y visibilizó la apropiación de menores, las torturas y las condiciones inhumanas que vivieron las mujeres detenidas ilegalmente. Su testimonio aún hoy es recordado como uno de los más conmovedores de ese proceso judicial.

Militancia por la memoria
Tras recuperar su libertad, Adriana retomó su carrera académica, obtuvo su doctorado en Física y continuó luchando activamente por los derechos humanos. Fue cofundadora de la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos (AEDD) y del colectivo Justicia Ya!, con el que denunció la impunidad de muchos represores. También fue una de las primeras en advertir la gravedad de la desaparición de Jorge Julio López en 2006.
Un legado que no se apaga
Adriana Calvo falleció el 12 de diciembre de 2010, pero su legado sigue vivo. La UNLP creó un reconocimiento anual con su nombre para destacar a quienes luchan por los derechos humanos desde la universidad. Su figura también fue retratada en la película «Argentina, 1985», acercando su historia a nuevas generaciones.
Adriana fue, y sigue siendo, una de esas mujeres que desde la ciencia, la docencia y la lucha por la justicia, transformaron para siempre la historia argentina.
Seguimos gritando Memoria, Verdad y Justicia, 30.000 compañerxs detenidxs desaparecidxs, PRESENTES! AHORA Y SIEMPRE!
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