PROHIBIDO DECIR “CAMBIO CLIMÁTICO” / CUANDO EL NEGACIONISMO SE VUELVE POLÍTICA DE ESTADO
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No es una exageración.
El gobierno de Javier Milei ha eliminado la expresión “cambio climático” de todos los documentos oficiales. Literal. La Secretaría de Ambiente instruyó a sus equipos a evitar el uso de esa frase en planes, proyectos y políticas públicas.
Una orden, un silencio
El dato fue confirmado por trabajadores del área ambiental y trascendió en medios especializados.
Desde ahora, lo que antes era “cambio climático” se reemplaza por términos como “variabilidad climática” o directamente se omite.
No se niega el fenómeno. Se lo borra del lenguaje.
Y ya sabemos: lo que no se nombra, no existe.
Un retroceso global
Mientras países de todo el mundo diseñan estrategias para frenar la crisis ambiental, Argentina retrocede 20 años en política climática.
- Se desmantelaron programas de conservación.
- Se frenaron políticas de transición energética.
- Se recortaron fondos de organismos clave.
Ahora, ni siquiera se puede hablar del tema en los pasillos oficiales.
No es solo ambiental. Es ideológico.
Este movimiento no es aislado.
Forma parte de una agenda negacionista, extractivista y ultraliberal que ve al ambientalismo como un obstáculo para el “mercado libre”.
Negar el cambio climático no es ignorancia. Es negocio.
Y en el fondo, es un mensaje: la vida humana no está en la lista de prioridades.
¿Y ahora qué?
La comunidad científica, organizaciones ambientales y activistas ya están alertando sobre el peligro de esta medida.
Pero el silencio oficial grita más fuerte:
- No hay voceros.
- No hay conferencias.
- No hay debate.
Solo eliminar palabras incómodas y seguir quemando recursos.
Lo que no se nombra, no se salva
Prohibir el término “cambio climático” no lo elimina.
Lo que sí elimina son las políticas que podrían enfrentarlo.
¿Quién nos cuida del futuro cuando el presente niega su existencia?
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