¿Y si Milei gana el conurbano? / El PJ duerme con el enemigo
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La provincia de Buenos Aires ya no es garantía de nada. Mientras Javier Milei sueña con romper la historia grande del peronismo desde su bastión más simbólico, muchos dirigentes bonaerenses siguen esperando “que la cosa se dé sola”. Spoiler: no se va a dar sola.
El bastión ya no es blindado
Milei apunta al corazón.
No se conforma con el interior: va por la provincia más populosa del país, y lo dice sin rodeos.
Su equipo ya trabaja en sumar libertarios “peronistas”, ex macristas y outsiders del conurbano. En redes, en TikTok, en grupos de Telegram. Donde la política tradicional no llega.
Y el PJ, mientras tanto, repite que la provincia es “inexpugnable”.
La bronca no tiene dueño
En las calles de La Matanza, San Martín o Florencio Varela no hay épica: hay hartazgo.
Los que antes bancaban con mística, hoy cobran mal, viajan peor y votan en contra.
“Ya probamos con todos. Ahora que pruebe él”, dicen, sin convicción, pero con resignación.
La motosierra es símbolo, pero también síntoma.
Dirigentes, muchos. Conducción, cero
El peronismo bonaerense tiene intendentes, legisladores, gobernadores.
Pero no tiene una estrategia.
Kicillof juega el ajedrez institucional. Los intendentes cuidan su quinta. Los movimientos sociales están en tensión. Nadie baja una línea que entusiasme.
El vacío lo ocupa Milei. No con propuestas, sino con furia. No con cuadros, sino con clips virales.
¿Batacazo o alarma?
No hace falta que Milei gane. Con dar un golpe simbólico en la provincia, cambia el tablero.
Y eso —con un peronismo desconectado— ya no suena tan imposible.
¿Hasta cuándo el PJ va a mirar para otro lado?
El conurbano ya no es seguro. La provincia tampoco.
Y la política, como la historia, no perdona a los que llegan tarde.
“Creímos que nunca iba a pasar… hasta que pasó.” Esa podría ser la frase que nadie quiere leer en 2025.
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