Sin paritaria nacional docente / Y sin voz en la mesa del ajuste
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Desde que asumió Javier Milei, la paritaria nacional docente fue eliminada. El gobierno la borró mediante el DNU 70/2023 y la Resolución 39/2024 del Ministerio de Capital Humano. ¿El resultado? Más de un millón de docentes quedaron sin piso salarial común, sin diálogo federal, sin resguardo ante la inflación.
Y mientras las provincias intentan negociar a ciegas, el Ministerio de Educación nacional brilla por su ausencia.
Una conquista arrancada por decreto
La paritaria nacional docente fue establecida por la Ley 26.075 en 2006. No era una dádiva, sino una garantía: definir un salario mínimo y condiciones laborales básicas para todo el país.
Pero Milei la suprimió en nombre de la “libertad” de las provincias. El 21 de febrero de 2024, el gobierno oficializó la medida. No convocó a los gremios, no discutió, no escuchó. Simplemente impuso.
“La Nación no tiene por qué meterse en competencias provinciales”, justificó Manuel Adorni, vocero presidencial.
El precio lo paga la escuela pública
Sin paritaria nacional, cada provincia negocia sola. Las más pobres no pueden garantizar sueldos dignos, y las más ricas aprovechan el desentendimiento nacional.
El resultado: docentes que cobran por debajo de la línea de pobreza, jornadas extendidas sin reconocimiento y programas educativos paralizados.
El recorte del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y la quita de transferencias federales agravaron aún más la crisis.
Silencio oficial, resistencia docente
Las federaciones como CTERA, UDA y SADOP siguen reclamando el regreso de la mesa nacional.
En marzo y abril de este año, impulsaron paros, movilizaciones y clases públicas en todo el país. Pero el Gobierno ni respondió ni ofreció alternativas.
El Congreso aprobó un proyecto para restituir la paritaria, pero Milei amenazó con vetarlo. Una democracia en la que el diálogo se borra por decreto y el Congreso se ignora por Twitter.
Educación sin voz, país sin futuro
La paritaria no es solo una instancia técnica. Es una forma de reconocer que la educación es un compromiso nacional, no un gasto provincial.
La eliminación de este derecho implica un vaciamiento ideológico: se desfinancia lo común, se desarma lo público, se individualiza la precariedad.
Sin paritaria, sin derecho a discutir el futuro
No es libertad lo que se impone. Es autoritarismo presupuestario.
Porque sin paritaria nacional, los docentes no solo pierden salario: pierden voz.
Y cuando el Estado le niega la palabra a quienes enseñan, lo que se calla es la democracia.
¿Creés que debe volver la paritaria nacional docente? Compartí esta nota. La escuela pública necesita más que aplausos.
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