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Qué es el «grooming» y cómo podemos proteger a los niños en Internet

grooming1El Grooming es una práctica de acoso y abuso sexual en contra de niños y jóvenes que, en la mayoría de los casos, sucede a través de las redes sociales. Afortunadamente, evitar que esto suceda no es tan complicado, aunque es importante tomar medidas de prevención y seguridad en la navegación por Internet.

La palabra «grooming» proviene del verbo inglés «groom», que entre sus diversas definiciones engloba técnicas de «preparación o acercamiento para un fin determinado».

Con Grooming nos referimos a la acción por la cual algunos individuos se acercan a niños y jóvenes para ganar su confianza, crear lazos emocionales y poder abusar de ellos sexualmente. Grooming en el mundo real puede tener lugar en todo tipo de lugares —en el barrio local, en la casa, en la escuela o en la iglesia. En el peor de los casos, estas personas también pueden desear introducir al menor en ambientes de prostitución y explotación sexual.

Nunca hay que perder de vista que si bien internet es una red virtual detrás está siempre la realidad.
Los groomers (personas que buscan hacer daño al menor) pueden ser hombres y mujeres de cualquier edad y de cualquier nivel económico o social. El grooming puede suceder online o en persona y, en muchas ocasiones, el groomer invierte tiempo considerable durante este periodo de preparación para ganarse la confianza de los niños y en algunos casos de sus familias también.

groomers¿Cómo se acercan los groomers a los niños?

Pretendiendo ser alguien que no es.
Ofreciendo comprensión y consejos.
Obsequiando regalos.
Brindando atención al niño.
Utilizando su posición o reputación profesional.
Llevándolos a viajes, paseos y fiestas.
Hay que tener presente que la gran mayoría de los niños y niñas abusados sexualmente, fueron abordados por alguien que conocían previamente.
Poco a poco los groomers van obteniendo más datos personales y de contacto. Seducen y provocan mediante el discurso y el envío de imágenes de tipo pornográfico para conseguir que el niño realice actos de naturaleza sexual. Suelen implementar «secretos» como una forma de controlar y asustar al niño para que se sienta avergonzado o culpable, y no denuncie el abuso.

En muchas ocasiones, el acoso en línea es más rápido y anónimo, pues los niños confían más rápidamente en un «amigo» en línea que en alguien que acababa de conocer «cara a cara». En este sentido, las redes sociales son el medio más común que los groomers utilizan para llevar a cabo este tipo de prácticas. Actualmente se considera que la edad más vulnerable en la que un niño puede ser víctima de grooming es entre los 11 y los 15 años.

Ser victima de grooming puede traer consecuencias fatales aunque no se haya llegado a producir un encuentro físico. Sin embargo, tomar acciones concretas de seguridad mientras navegamos por Internet es la forma más sencilla de ayudarnos a prevenir esta situación.

conversando

Nada suplanta a conversar con nuestros hijos.

Algunas sugerencias para combatir el grooming: 

_No proporcionar, o hacer fácilmente accesible a extraños, imágenes o información personal que pueda ser utilizada para otros fines.
_Preservar la seguridad y confidencialidad de cuentas de usuario y contraseñas, así como la del propio ordenador.
_No ceder ante el chantaje bajo ninguna circunstancia, puesto que ello supone aumentar la posición de fuerza del groomer.
_Es imprescindible que el niño no dude en pedir ayuda si se encuentra ante una situación nueva que le esté provocando estres emocional. Contar con el apoyo de un adulto de confianza es fundamental.
_Analizar en qué delitos o irregularidades ha incurrido el acosador y cuáles pueden ser probadas para denunciar el abuso.
_Buscar y recopilar las pruebas de la actividad delictiva: capturas de pantalla, conversaciones, mensajes y todo aquello que pueda demostrar las acciones del groomer o dar pistas sobre su paradero o modo de actuar.
_Formular una denuncia con un adecuado análisis de la situación y elementos de prueba que ayuden a la investigación.

Los adultos debemos:

Controlar y supervisar el acceso de los niños a internet.
Conversar y concientizar a los menores sobre los peligros reales que existen en la Web.
Mantener un diálogo abierto con nuestros hijos para crear un ambiente de confianza.
Instalemos un antivirus o software de control parental en el ordenador que utiliza el menor para protegerlo ante una situación no prevista.

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Gritos y golpes siguen siendo el recurso más usado de disciplina en los hogares

unicef

En Argentina, los métodos de disciplina violenta, que incluyen castigos físicos y maltrato psicológico, afectan a 7 de cada 10 chicos y chicas de entre 2 y 4 años, según el estudio global “Una situación habitual: violencia en las vidas de los niños y los adolescentes” difundido hoy por UNICEF. El organismo presentó la campaña de sensibilización #FinALaViolencia y una “Guía práctica para evitar gritos, chirlos y estereotipos”.

Una situación habitual: violencia en las vidas de los niños y los adolescentes compila información de todo el mundo. El estudio indaga sobre la violencia sexual, la violencia hacia niños y niñas ejercida al interior de los hogares, las muertes violentas de adolescentes y la violencia en las escuelas. Los datos son procesamientos propios de UNICEF en base a las últimas estadísticas disponibles realizadas bajo la metodología de la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados, más conocida como MICS (por su sigla en inglés), entre 2005 y 2016.
Uno de los capítulos del estudio analiza la utilización de métodos de disciplina violentos. En Argentina, más del 95% de los adultos cree que los chicos y chicas no deben ser castigados físicamente. Sin embargo, en el 70% de los hogares se utilizan métodos de disciplina que incluyen violencia física o verbal, tales como el zamarreo, chirlos, cachetadas, golpes y gritos.

“La violencia hacia los chicos es una problemática global y es especialmente preocupante cuando ocurre al interior de los hogares e involucra a los adultos cuidadores, personas que en lugar de proteger y acompañar a los niños en su crecimiento, los lastiman física y emocionalmente”, afirmó Roberto Benes, Representante de UNICEF Argentina. “La violencia durante la infancia y la adolescencia deja marcas imborrables en los chicos y tiene consecuencias en su desarrollo presente y futuro”, agregó.

Para el segmento de niños de 2 a 4 años, Argentina se encuentra levemente por debajo del promedio global, con un 54,4% de castigo físico, un 62,5% de agresión verbal y un 72,9% de cualquier práctica de disciplina infantil violenta.

En relación al uso de disciplina infantil violenta contra niños de 2 a 4 años, Argentina (72,9%) se encuentra dentro de la media cercano a países como Sierra Leona (73,6%) y México (69.9). En Haiti, Jamica y Trinidad y Tobago más del 80% de los adultos apela a este tipo de acciones contra los chicos y chicas: son los países que reportan índices más altos de castigo físico en América. En el otro extremo de la tabla hay varios países de la región como Uruguay (60%), Costa Rica (55%), Panamá (50%) y Cuba (35%).
Según el estudio de UNICEF, en algunos países las niñas y los niños más pequeños sufren más castigos físicos que aquellos que son más grandes. En Argentina, el 54,4% de los chicos y chicas de entre 2 y 4 años recibe golpes, palmadas en el brazo o la pierna, zamarreos, sacudidas o chirlos de parte de los adultos que los cuidan, porcentaje que se reduce a un 44,1% entre los 5 y los 14 años. En México casi el 60% de los niños y niñas de entre 2 y 4 años están expuestos a una disciplina violenta, en comparación con el 40% de chicos y chicas de entre 5 y 14. En Costa Rica, los primeros ascienden al 48% y entre los 5 y los 14 años, se reduce al 25%.

En el marco del lanzamiento del estudio global, UNICEF presentó una campaña de sensibilización en Argentina identificada con el hashtag #FinALaViolencia y una Guía práctica para evitar gritos, chirlos y estereotipos destinada a padres, madres y adultos/as cuidadores/as.

La campaña consiste en una activación en las redes sociales en la que se advierte que “en Argentina sólo 3 de cada 10 hogares puede celebrar una infancia sin violencia”. En el 63% de los hogares se utiliza la agresión verbal, en el 40% el castigo físico y en un 10% castigos físicos severos. En muchos casos estas prácticas se suman: es frecuente que en un mismo hogar, se utilicen castigos físicos, castigos físicos severos y agresiones verbales.

Todas las piezas audiovisuales de la campaña #FinALaViolencia cierran con una frase que apela a reconocer la violencia e informarse, como primer paso para empezar a prevenirla.

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