Estuvieron 105 días simulando que vivían en Marte

“Voy a ser el primer hombre muerto en llegar allá. Ya les dije a las personas responsables de los viajes espaciales que, cuando muera, lleven mis cenizas a Marte para enterrarlas allí”. El plan maestro de Ray Bradbury, autor de Crónicas Marcianas y próximo a cumplir 89 años, podría estar más cerca, de acuerdo con lo que indica la experiencia Mars 500, que finalizó ayer. Se trata de un simulacro de viaje espacial en el que 6 personas estuvieron encerradas durante 105 días en una cápsula para simular las condiciones de viaje y una estadía en Marte. Llegar a Marte, volver a la Luna (hoy se cumplen 40 años del lanzamiento del Apolo XI) parecen ser temas que volvieron a la agenda de las agencias espaciales.

En el Mars 500, el aislamiento fue total: no tenían televisión ni Internet y su única comunicación fue con los coordinadores del experimento, que también los vigilaban mediante cámaras de video. Cada mensaje tardaba 20 minutos, para simular lo que ocurre realmente durante un vuelo espacial.

La “tripulación”, que en sus ratos libres se dedicaba a leer o escuchar música, estuvo compuesta por los rusos Sergei Ryazansky y Oleg Artemyev (cosmonautas), Alexei Baranov (médico), Alexei Shpakov (fisiólogo deportivo), Oliver Knickel (ingeniero mecánico del ejército alemán) y Cyrille Fournier (piloto francés). Todos recibieron 15 mil euros por participar en esta experiencia.

El objetivo del experimento fue estudiar los efectos psicológicos y fisiológicos de un largo encierro, especialmente sobre el estrés, la regulación hormonal, la inmunidad y el estado de ánimo. Ellos mismos cultivaron alimentos (lechuga, por ejemplo), pero la mayor parte de la alimentación eran productos envasados que cargaron previamente.

“Es una experiencia muy valiosa, porque el factor humano es demasiado importante en una misión así. Hay que ensayar y ver cómo funciona la interacción entre las personas, porque todo eso es tan importante como la cuestión técnica”, afirma Roberto Venero, astrónomo de la Universidad Nacional de La Plata.

El segundo paso de esta experiencia es realizar un nuevo aislamiento, a fines de 2009. La simulación esta vez será más real, ya que se extendería por 520 días, que es la duración mínima de un viaje a Marte: 250 días de ida, 30 de estadía y 240 de vuelta. Bradbury (y su plan maestro) espera ansioso el resultado.

Via/ Clarin

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