Conflictos en el aula ¿cómo abordarlos?

resolucion de conflictosEs un clásico tema de preocupación de los docentes y es que a diario surgen conflictos de todo tipo y de diferente intensidad, algunos previsibles y otros imposibles de detectar previamente. Las diferencias en el aula pueden dificultar el desarrollo de la clase, la labor docente y el clima de armonía que debe primar en el aula. 

 

Aquí van una serie de tips para reflexionar sobre este asunto, los mismos no agotan el tema y solo pretenden ser un punto de análisis para que los docentes mejoremos nuestra práctica educativa.

Prevención: un buen ambiente en el aula y una adecuada disciplina pueden ayudar a evitar el inicio de conflictos. Se debe actuar de manera individual con los alumnos que puedan presentar problemas o dificultades, favoreciendo el desarrollo de habilidades emocionales y competencias sociales.

Fomentar la comunicación: tanto la comunicación verbal como la no verbal marcan las relaciones en el aula, y hay que trabajar con ella porque puede ser la llave para afrontar el conflicto con calma.

Control del aula: más allá del diálogo y la colaboración de todos, es el profesor quien debe marcar el ritmo y el desarrollo de la clase. Por eso es clave que ante faltas de disciplina pueda mantener ese control sin alterarse y se mantenga firme. Si el conflicto se repite, hay que hablar con el alumno o alumnos implicados de manera individual fuera de clase.

Preparar a los alumnos en la gestión de conflictos: si los chicos saben cómo afrontar los problemas, muchos conflictos serán resueltos antes de agravarse.

conflictosAnalizar la naturaleza, gravedad y persistencia: es importante para el docente identificar el origen del conflicto, el problema concreto, quién está implicado y cuáles son las necesidades e intereses de todas las partes involucradas. Conforme a eso, sabrá cómo conviene intervenir.

Buscar soluciones concretas, constructivas y duraderas: se debe ayudar a cada parte a reflexionar sobre la situación y armonizar posiciones. Hay que profundizar en las causas del conflicto y no solucionarlo de manera superficial o temporal, ni limitarse a dar la razón a una de las partes.

Actuar de manera coordinada: diseñar una estrategia compartida con el resto de profesores, de modo que el problema se afronte de manera transversal y coordinada. Así, unos y otros docentes compartirán los mismos criterios, avanzarán en la misma dirección y contribuirán a reforzar la resolución del conflicto.

Hacer un seguimiento: el docente no debe descuidar la situación una vez resuelta, sino que debe prestar atención a cómo evoluciona y, ante cualquier indicio de que el conflicto resurge, actuar para atajarlo y reforzar las normas o las soluciones consensuadas.

Fuente: Rosario3

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