Niños problemáticos: cuando el sistema escolar reacciona lento o no reacciona

No es novedad que corren tiempos difíciles y de mucho estrés en las familias y esto repercute directamente en los niños, que de diferente manera expresan a su modo lo que les pasa. Esto va desde pequeñas situaciones de indisciplina a través de las cuales los niños y niñas buscan llamar la atención de los adultos, hasta casos de agresión en los que alumnos ejercen algún grado de violencia verbal o física contra sus mismos compañeritos o hacia el docente a cargo del aula en ese momento.
Hay casos de brotes psicóticos de tal desborde, que la escuela debe recurrir al SAME Psiquiátrico para poder contener la situación. Pero lo cierto es que en este procedimiento no hay ningún tipo de solución, y es que lo más probable es que ese niño o niña al día siguiente esté nuevamente en el aula como si nada hubiera pasado.

En estos casos, que son muchos, el rol docente es de enorme complejidad ya que debe articular la enseñanza de los contenidos en un ambiente signado por los conflictos y velando por la seguridad física y emocional de los chicos y chicas.

Existen diferentes alternativas para tratar estos casos. En las imágenes se ven bandas elásticas en mesas de los niños y niñas y también bolas de estabilidad como las que se usan en los gimnasios. La finalidad es que determinados alumn@s no estén obligados a estar tanto tiempo «quietos», canalizando así su necesidad de movimiento. Mientras tanto en las escuelas públicas los maestros luchan porque la dupla Larreta/Acuña arregle el caño roto de un baño o cambien una estufa que no funciona. Invertir en Educación por ahora: nada.

La realidad es que más allá de la buena disposición y de la energía que le dedique el maestro a contener a ciertos grupos particularmente problemáticos, el docente no tiene porque estar necesariamente preparado ni en sus conocimientos ni en sus cualidades personales para sostener tales situaciones. Y aquí viene el otro problema: y es que muchas veces las conducciones de las Escuelas sólo ponen el ojo sobre el maestro o la maestra señalando que no implementa las acciones necesarias para llevar a buen puerto al grado o al niño en cuestión, corriendo así el foco del problema y justificando a un sistema que falla y no protege ni al niño ni al docente.

Ahora bien ¿cómo hace un maestro con un grupo de 25 o 30 alumnos en el que hay niños agresivos o algunos con brotes psicóticos en el aula? sin ayuda, sin un acompañamiento permanente, a veces con consejos parciales de profesionales que indican como tratar a un niño en particular olvidando que en el aula hay 24 más. Quizás el docente tiene suerte y el EOE (Equipo de Orientación Escolar) le envía un profesional de apoyo 1 o 2 horas por semana, cuando el rango horario completo es de 25 hs. cátedra en una Jornada Simple o 40 en una Escuela de Jornada completa.

Y otra vez… la falta de inversión
Ya lo sabemos: faltan docentes, faltan computadoras, falta mantenimiento, falta conectividad, faltan becas, faltan vacantes, falta comida en las escuelas … y faltan profesionales especializados en cuestiones de tanta complejidad como las que tratamos en esta nota.

Y es que no hay por parte del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires una estrategia para abordar estos temas, que recaen sobre las espaldas de los y las docentes que deben afrontar estas cuestiones en la soledad del aula.

La postura de las madres y padres
Hay una realidad, a muchos papás y mamás les cuesta asumir que tienen un hijo o hija con dificultades de algún tipo y si bien en algún momento esto ocurre, pasan años hasta que logran reconocerlo y abordar así un tratamiento adecuado. Hasta que eso ocurre, la culpa de todo la tiene el o la maestra, que no comprende a su hijo, que no lo entiende, que no le presta atención, que no tiene manejo de grupo, que es insensible, etc. Es aquí donde la falta de profesionales que asesoren y guíen a esos papás se nota.

Niños hiperactivos. Una realidad compleja en las escuelas.

Una propuesta
¿Qué es lo que se debería hacer? Cuando el maestro detecta e informa que hay un alumno o alumna con ciertas problemáticas, automáticamente se debería evaluar el caso y asignarle al niño o niña un profesional que comience un seguimiento, que pueda asesorar a la familia y acompañar al maestro brindandole apoyo y estrategias concretas para el trabajo en el aula y todo lo necesario para que el alumno pueda salir adelante y sin perjudicar a sus compañeros. Aconsejar si esa escuela y ese horario al que concurre es lo mejor para el niño o niña y evaluar si se hace necesario el acompañamiento de un profesional en el aula y si es así disponer del mismo.

¿Qué hacen las Escuelas Privadas?
En primer lugar la gran mayoría de las escuelas privadas desalientan que chicos con ciertas dificultades ingresen a sus aulas, haciendo una especie de pre-selección con exámenes, test psicológicos, entrevistas con los padres y con los mismos niños y niñas. De esta manera buscan detectar los casos que puedan llegar a ser conflictivos y/o problemáticos y frenarlos antes de que ingresen, generando de esta manera un potente tamiz (queda discutir aquí el grosero enfoque discriminador hacia niños y niñas de muchas escuelas privadas) que logra derivar a la niñez con más dificultades hacia la Escuela Pública.

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