10/04/2026

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24M: la UTE marchó con fuerza y memoria contra el negacionismo de Milei

4 minutos de lectura

La Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) y otros gremios docentes fueron protagonistas de una marcha multitudinaria este 24 de marzo. Frente al negacionismo del gobierno nacional, reafirmaron que la escuela pública no olvida, no se calla y sigue enseñando memoria en cada aula y en la calle.


Una marcha histórica: cuando la docencia sale a la calle

Este 24 de marzo de 2025, Argentina vivió una de las movilizaciones más masivas desde el regreso de la democracia, con más de 800 mil personas copando la Plaza de Mayo, según estimaciones de organismos de derechos humanos. El motivo: conmemorar el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia y, sobre todo, responder al negacionismo institucional que impulsa el gobierno de Javier Milei.

Entre las columnas más numerosas, la de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) se destacó por su contundencia, colorido y mensaje político. Con carteles que decían “La escuela pública no olvida”, “Son 30.000”, y “Enseñar también es resistir”, la docencia porteña volvió a ocupar el espacio público con un rol protagónico.


Monona Gutiérrez: “No vamos a permitir que borren la historia”

“Monona” Gutiérrez, secretaria general de UTE, fue categórica durante la jornada:

“Estamos en la calle porque el negacionismo avanza desde el poder, y no lo vamos a permitir. La escuela pública enseña memoria todos los días. Marchamos por nuestrxs compañerxs desaparecidxs, por lxs estudiantes, por el derecho a saber y a no olvidar.”

Sus palabras resonaron con fuerza, especialmente frente al contexto actual: un gobierno que pone en duda la cifra de 30.000 desaparecidos, desfinancia programas educativos y busca relativizar los crímenes de la dictadura.

Monona Gutierrez, Secretaria General de  UTE

La memoria no se negocia: docentes y estudiantes, codo a codo

Las columnas educativas no estuvieron solas. Estudiantes secundarios, universitarios, familias, investigadores y movimientos estudiantiles acompañaron a la docencia en una movilización que combinó emoción, firmeza y pedagogía callejera.

En muchas escuelas, la semana previa se realizaron actividades, clases abiertas, murales y talleres sobre la última dictadura. El 24 de marzo fue la culminación de ese trabajo pedagógico: una gran clase colectiva de ciudadanía crítica.


El rol de la educación frente al negacionismo de Estado

Desde que asumió Milei, la política educativa sufrió recortes brutales: congelamiento de presupuesto, paralización de programas de formación docente, desfinanciamiento de universidades y ataques a contenidos de Educación Sexual Integral y memoria histórica.

Además, figuras del oficialismo como la vicepresidenta Victoria Villarruel promueven actos que reivindican a represores y repiten discursos propios del terrorismo de Estado.

Frente a eso, UTE y los demás gremios docentes decidieron no callar. El 24M fue una respuesta contundente y colectiva a esta avanzada reaccionaria.


“La escuela pública enseña a no olvidar”

El gremio docente porteño lo dejó claro en su documento oficial:

“La memoria es parte del proyecto educativo democrático. En nuestras aulas se construye día a día el Nunca Más. Negar los crímenes de la dictadura es también atacar a la educación pública y a quienes la sostienen.”

En esa línea, la participación de sindicatos como CTERA, SUTEBA, SADOP, ADEF y UDA en todo el país reforzó un mensaje común: sin memoria, no hay democracia ni educación posible.


Educación, lucha y futuro

El 24 de marzo no solo fue una fecha para mirar al pasado. También fue una señal de advertencia sobre el presente: no hay que subestimar la operación cultural que busca reescribir la historia argentina en clave reaccionaria. Por eso, la presencia masiva de docentes, estudiantes y sindicatos en la marcha fue una toma de posición frente a un modelo de país que desprecia la memoria, los derechos y lo público.


Enseñar es resistir

El 24M de 2025 pasará a la historia como una jornada donde la docencia se plantó con fuerza ante el intento de borrar la memoria colectiva. En un país atravesado por la desigualdad y los discursos del odio, los gremios docentes siguen siendo una de las columnas vertebrales de la democracia.

UTE lo dijo claro: enseñar es resistir. Y la escuela pública es un espacio de memoria, de derechos y de esperanza.




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