Con hambre no se puede estudiar
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Lejos de apaciguar el impacto de la crisis en las aulas, el Gobierno de la Ciudad se ha propuesto ahora reducir las raciones de comida en las escuelas porteñas. Autoridades, docentes, comuneros y familias reclaman una solución inmediata para que nadie se quede sin un plato de comida.
Las políticas (anti)educativas llevadas a cabo por la administración de Horacio Rodríguez Larreta parecen no tener límites. No alcanza ya con reducir y subejecutar el presupuesto todos los años, ahora van por el plato de comida de los chicos: el Gobierno de la Ciudad modificó el trámite de solicitud de beca alimentaria y los problemas desatados amenazan con dejar a miles de niños y niñas sin comer en las escuelas. El viernes se cumplió el límite de inscripción y a partir de mañana las raciones se reducirán drásticamente, lo que desencadenará un sinfín de problemas dentro y fuera de los colegios. “Mamá, no quiero comer pan con agua”, la frase fue pronunciada por un nene de 8 años que, preocupado por recibir un plato de comida todos los días, le insiste a la madre para que realice la solicitud de la beca.
El nuevo método de inscripción es “engorroso” y “la mayoría de las familias no puede realizarlo” por distintos motivos. Por un lado, no todas tienen acceso a internet -sobre todo en los barrios más humildes-, y tampoco cuentan con una impresora ni scanner, necesarios para entregar la documentación requerida. Además, el trámite no se realiza más en las escuelas sino que ahora las familias deben sacar un turno por internet y acercarse a la sede comunal más cercana. Pero no todes corren con la misma suerte, las familias de Villa 20 – Lugano desde hace más de una semana no consiguen un turno por internet, salvo que decidan irse hasta el barrio de Saavedra (Comuna 12).

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