Cuarentena de nutrientes: el reclamo al GCBA por las viandas escolares

«Esta extraordinaria situación de cuarentena también puso en evidencia que les docentes somos actores fundamentales de la realidad política y social de nuestro país. Desde nuestro trabajo, desde nuestro compromiso cotidiano y desde el vínculo con las familias, tenemos un amplio conocimiento de la realidad y las necesidades que tienen las comunidades.» Por Natalia Daniel y Joaquín Malamud

Por Natalia Daniel y Joaquín Malamud*

La situación de la alimentación en la escuela, crítica desde hace varios años, no es más que una  expresión de las problemáticas que atraviesa la educación pública en la Ciudad de Buenos Aires. El principal problema es que los comedores escolares son espacios privatizados dentro de la escuela pública, por lo que la alimentación escolar se guía bajo criterios empresariales de reducción de costos y maximización de ganancias y no se considera un derecho a garantizar. A pesar de encontrarnos en el distrito más rico del país, la comida entregada no alcanza ni de cerca el valor nutricional necesario para niñes en edad escolar y la calidad es tan baja que ni les funcionaries del gobierno se atreven a probarla en sus visitas a las escuelas.

A su vez, desde hace años las solicitudes de viandas y comedor tienen criterios para completarse y entregarse cada vez más restrictivos, las raciones son disminuidas bajo supuestos criterios de “alimentación saludable”, permanentemente nos encontramos con cambios en el menú que reducen la ya escasa cantidad de carne (como el reemplazo reciente del pastel de papa por pastel de lentejas) y en las pocas semanas de clase que hubo en este año llegaron a haber tres escuelas con casos de intoxicación por comida en mal estado.

*Docentes Caba, integrantes lista Lista Granate en UTE. Por decisión de los autores el artículo utiliza el lenguaje inclusivo.

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